La Gran Borgoña Resurge: Una Nación Soberana para una Europa Arraigada
La Gran Borgoña es una comunidad popular que une Borgoña, Lorena, Saboya, Picardía, Luxemburgo y Valonia en un impulso histórico. Afirmamos nuestra voluntad de restaurar una comunidad fuerte, arraigada en nuestro patrimonio y liberada de las cadenas de la modernidad. Este manifiesto proclama nuestra visión y ambiciones, como borgoñones, para una Europa de los pueblos. Abierto a todos los europeos que valoran nuestro pasado, este movimiento galvaniza las almas en torno a una historia y un destino compartidos.
1. La Gran Borgoña: Una Nación Eterna
La Gran Borgoña abarca 20 millones de almas, con un PIB de 800 mil millones de euros (2024), uniendo tierras vinculadas por la historia: Borgoña, Lorena, Saboya, Picardía, Luxemburgo, Valonia. Nuestro emblema, la Cruz de Borgoña, encarna la fuerza y la unidad de una nación que se niega a desvanecerse.
El Ducado de Borgoña, bajo Felipe el Bueno, dominó Europa en el siglo XV, federando territorios hasta el Mar del Norte. Saboya, soberana hasta 1860, y Lorena, eje de imperios, llevaron una ambición transregional. Estas tierras, moldeadas por herencias celtas, romanas y germánicas, son la cuna legítima de nuestro Estado. Resucitamos este espíritu para construir la Gran Borgoña, piedra angular de una Europa resurgente.
2. Nuestra Visión: Una Ruptura con la Revolución Francesa
Buscamos trascender el legado de la Revolución Francesa, que destrozó identidades, impuso un centralismo destructivo y promovió un universalismo abstracto.
Nuestra visión se ancla en los valores esenciales de nuestra civilización:
Europea: La Gran Borgoña es la vanguardia de una Europa de los pueblos, unida por sus raíces, contra el desarraigo dictado por la globalización.
Arraigada: Honramos los ciclos de la naturaleza y las tradiciones ancestrales, fuente de libertad espiritual para todos.
Imperial: Al igual que Roma, unimos nuestras regiones en una armonía que celebra sus diferencias, lejos del igualitarismo republicano.
Identitaria: Abrazamos la centralidad del patrimonio europeo, ofreciendo un orgullo legítimo a los hombres y mujeres de Europa, acogiendo a todos los que comparten nuestros valores.
3. Nuestras Ambiciones: Un Poder Independiente
La Gran Borgoña se libera de los Estados-nación artificiales. Nuestros objetivos son claros:
Soberanía: Establecer un Estado independiente para 2040, con un Parlamento en Dijon, mediante referendos democráticos en cada región, respetando los marcos legales.
Restauración Cultural: Revitalizar las lenguas regionales (picardo, valón), las festividades ancestrales y los sitios naturales para reconectar con nuestra alma colectiva.
Prosperidad: Federar nuestras economías – viticultura borgoñona, industria lorenesa, finanzas luxemburguesas – para un Estado borgoñón dinámico y próspero.
Liderazgo Europeo: Hacer de la Gran Borgoña un modelo para una Europa de los pueblos, en alianza con los pueblos del continente.
Legitimidad Histórica: Luxemburgo, un Estado próspero, demuestra que las naciones pequeñas pueden brillar. La resistencia de los duques borgoñones contra la Francia unitaria y la autonomía saboyana inspiran nuestra lucha.
4. Unidad y Comunidad Europea
Superamos la falsa alternancia entre derecha e izquierda, que dividen para reinar. La Gran Borgoña ofrece una nueva comunidad:
Para Todos los Europeos: Acogemos a cualquiera que abrace nuestro patrimonio, devolviendo un sentido de pertenencia a los europeos desarraigados, sin exclusión.
Comunidad Orgánica: Rechazamos el individualismo y el universalismo de 1789, abogando por una solidaridad orgánica inspirada en los gremios medievales y las ciudades hanseáticas.
5. La Urgencia de Actuar
La Europa de 2025 se desmorona: crisis financieras, tensiones migratorias, pérdida de sentido. La Gran Borgoña es la respuesta: un Estado arraigado, viable, listo para guiar a Europa hacia un nuevo renacimiento.
¡Europeos, dondequiera que estéis, uníos a nosotros! Firmad por los referendos, celebrad nuestras fiestas, construid nuestro Estado común. La Gran Borgoña resurge, y con ella, el alma de Europa. ¡Por nuestras cruces, por el honor, por nuestros ancestros y nuestros hijos!
